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miércoles, 18 de enero de 2012

Algo sobre mí


Siempre he sido una persona enamoradiza, y cuando lo pensaba fríamente llegaba a la conclusión de que eso no podía ser bueno. Hay días que me enamoro 3 y 4 veces de chicos que ni siquiera conozco… pero es lo que tiene que el corazón vaya mucho más deprisa que la razón, supongo.

Cuando me cruzo por la calle con una persona que me atrae, inmediatamente pasan por delante de mis ojos todos los momentos que podría vivir con esa persona, lo felices que podríamos ser si alguno de los dos diese el paso de decirle algo al otro. Aunque en este caso el paso lo tendría que dar yo, claro, la otra persona ni siquiera tiene en mente que yo pueda estar viviendo todas esas cosas con él sin ni siquiera saber cómo se llama.

Esto también se extiende al universo “internet”.

De vez en cuando conozco a alguien con el que empiezo a hablar y siento una cosa extraña…se que llamarlo amor es exagerar demasiado, pero digamos que noto cierto feeling que podría convertirse en algo más. ¿Y por qué cuento todo eso? Porque quizá (y digo quizá para despistar, hehe) ahora mismo estoy viviendo uno de esos momentos. Ni siquiera es una persona con la que haya hablado mucho, pero las veces que hemos hablado he sentido ese algo dentro de mí, de querer seguir conociéndole, hablar más con él, que me cuente todo sobre su vida… ¿Problema? Además de que la situación por su parte es complicada, estoy convencida de que ni siquiera piensa en mí como lo hago yo en él.

Y llegados a este punto, estoy más liá que la pata de un romano. No sé si quiero decirle algo, si hacerme notar de alguna manera, si pasar del tema porque realmente no se sostiene por ningún lado, si seguir como si nada y si hay suerte aprovecharlo…

Malditos sentimientos, ¡siempre consiguen liarme!



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Vacía


Digamos que estoy harta de ser la chica comprensiva. A la que todo asiente. La que escucha o lee detrás de una pantalla sin que haya un resquicio de preocupación por parte de la otra persona en mi ser.

Porque a lo mejor otra lo pasaría por alto, pero yo no.

Estoy harta de ser la persona servicial dispuesta siempre a todo a cambio de nada. Así es como se supone que debe ser: dar todo a cambio de nada por aquellos que te importan. Pero y qué. Lo que nadie te dice es que llega un punto en el que todo eso te satura, y en el que ya no eres capaz de darlo todo sin que tu mente espere algo, algo mínimo si me apuras, a cambio.

Estoy cansada de esas personas que sólo se centran en ellas. Que sólo cuentan cosas de su vida, relacionados con ellos: lo que hacen, lo que dejan de hacer, el por qué de esto y de lo otro. Y se supone que yo estoy entrenada para escuchar. Pero no sabéis lo que termina agotando eso… sobre todo si siempre escuchas a las mismas personas contarte cosas una y otra vez.

A veces me descubro pensando que me importa una mierda lo que me están contando. O que, sin darme cuenta, estoy pensando en otra cosa y no me he enterado de nada. Eso últimamente me pasa bastante a menudo.

Pero me da igual.

Ya todo me da igual.

Lo único que siento de mi es que se caen los pedazos que con tanto esfuerzo he ido construyendo estos años. Que en realidad, nada de lo que soy es de verdad… son simplemente fragmentos de lo que fui y de lo que me gustaría ser. Pero nada más.

Ya no hay nada. Estoy vacía.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ausencias



Hace tiempo que no publico, pero la verdad es que entre que no he tenido mucho tiempo y que la inspiración parece que me ha vuelto a abandonar…he preferido no hacer una entrada por hacerla y esperar a que llegase el momento en el que realmente tuviese ganas de escribir algo.

Esta entrada no es más que para expresar lo inmensamente feliz que soy ahora mismo. Estoy pasando por un momento de mi vida muy bueno, lleno de gente que merece muchísimo la pena…de esas personas que realmente tú quieres que estén a tu lado y no están porque sí, sino porque tienen algo que aportarme y viceversa. Siempre he sabido rodearme de gente increíble y, cuando me he dado cuenta de que alguien no era todo lo transparente que tenía que ser, esa relación se ha terminado, porque a mí no me gusta tener a gente en mi vida para que hagan un papel o simplemente para tener un amigo más en las redes sociales.

A parte de estar pasando por un momento bueno, también tengo que decir que es muy dulce. ¿Por qué? Pues porque como habréis podido imaginaros por entradas anteriores, ha llegado a mi vida una persona muy, muy especial. Digo ha llegado y está un poco mal dicho, porque ya llegó hace unos meses, pero quizá ahora puedo decir que de verdad esta persona ha entrado de lleno en mi vida, trasteándola de arriba abajo pero es una sensación que me encanta.

Quien me conoce sabe que en el tema “amor” lo he pasado un poco mal y los últimos 2 años han sido un vaivén de experiencias sin final feliz, quizá porque yo misma no me dejaba serlo. Pero ahora todo es distinto.

Estoy muy ilusionada en que todo salga bien y, pese a las dificultades que puedan existir en esta historia, yo tengo las pilas bien cargadas para hacer frente a lo que haga falta. Tengo mucha fuerza para seguir dando el 100% de mí, porque la verdad es que ÉL se lo merece.

Ya.Ahora.Siempre.

martes, 20 de septiembre de 2011

Magia


Y  te ves tomando algo con tus amigos de siempre en mitad de un bar que está casi vacío y pensando en ÉL. En que todo sería mucho mejor si él estuviese a menos de medio metro de ti, sonriéndote, acariciándote la cara con sus manos enormes o, simplemente, riéndose de cualquier gilipollez que se te hubiese ocurrido soltar en el momento.

Porque si hay algo que te gusta especialmente de él es el sonido de su risa. Cada vez que la escuchas te hace sentir grande, especial, como si teniendo su risa ya no te hiciese falta nada más. O como si todo lo demás no importase en absoluto.

Y, de repente, mientras estás pensando todo eso, recibes un mensaje en el móvil. Cada palabra que lees te hace dibujar una sonrisa cada vez más grande en tu cara. Es ÉL, recordándote por qué te gusta tanto, haciéndote sentir la mujer más especial de mundo y, he de decir, que a día de hoy pocos hombres lo han conseguido. Pero ÉL….ÉL tiene algo que le hace único.

Y te das cuenta de que, por muy complicado que pueda ser, esto no es sino el principio. Porque aunque él piense que tú tienes magia, se equivoca. Lo que tiene magia es todo esto, todos estos sentimientos son magia.