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jueves, 19 de enero de 2012

La metáfora de las estrellas

Nadie me va a negar que las estrellas fugaces son preciosas… ¿pero quién se atrevería a elegiruna con el poco tiempo que están ante nuestros ojos? Nos hipnotizan durante unos segundos, los justos para pedir (inocentes de nosotros) un deseo y se esfuman.

Yo siempre he preferido las estrellas normales, esos pequeños puntos de luz que van apareciendo cuando las demás luces se apagan. ¿Quién quiere una estrella fugaz pudiendo tenerlas a ellas? Siempre están ahí, aunque tú no las veas, siempre están. Basta con levantar los ojos cuando  la oscuridad te rodee para que, al menos una, te salude con ese parpadeo brillante.

 Y si una noche no puedes verlas, no pasa nada, tienes la certeza de que al día van a seguir allí, esperando, esperándote a ti, a que las mires… a que te des cuenta de que, de una forma o de otra, siempre, siempre, siempre están allí. Contigo. Justo encima de tu cabeza.