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miércoles, 11 de abril de 2012

De 0 a 100 en un segundo


Y es que a veces bastan sólo unas palabas mal expresadas para que todo cambie dentro de una persona, para que algo haga “click” y de repente veas las cosas totalmente distintas a como tú imaginabas que serían.

¿Por qué la gente se empeña en pedir perdón cuando hace algo mal? Estoy de acuerdo en que todos merecemos segundas oportunidades, y que nos podemos equivocar porque somos humanos… pero, ¿no sería mejor pensar antes de hacer las cosas o de decirlas cual diarrea verbal? Hay veces que el perdón no sirve de nada, porque las cosas se quedan ahí.



Deambule por la casa y no me encontré,
He invertido mi tiempo en recordar
Que, si hierve mi sangre, hay poco que hacer:
Dejarse perder, dejarse llevar.

Me he quedado más colgado
Que un cuadro en su pared.
Me he quedado dormido
Frente a un café.
Me han llevado las olas otra vez.





martes, 19 de julio de 2011

Mi inspiración escasea

Debe ser que mi inspiración está de vacaciones, igual que yo, porque por más que intento contaros  algo decente, lo único que se me ocurren son porquerías que nunca llegan a puerto (es decir, que nunca acabo publicando).

Hubo una época en el que cuando escribía las palabras me salían, por decirlo de alguna manera, solas. No tenía problema en ponerme delante de una hoja de texto y hacer que lo que yo quería contar quedase reflejado allí. Recuerdo que a veces ni siquiera tenía pensado de lo que hablar, pero daba igual, porque cuando me ponía escribir mis dedos danzaban solos por el teclado en busca de algo que transmitir.

Esa época, como todo, pasó, y lo único que dejó tras de sí fue un rastro de desastres que, a día de hoy y por suerte, he solucionado.

Echo de menos esa capacidad que tenía de llegar a la gente con lo que escribía, echo de menos el que cuando estaba mal, o rallada, o algo me rondaba la cabeza, era escribirlo en algún sitio y simplemente así, todo eso desaparecía. Pero ahora no soy capaz. Ahora las preocupaciones me ametrallan la cabeza como si no fueran a irse nunca. ¿Por qué?.

Alguien me dijo hace unos meses que le seguía impresionando mi forma de escribir, y que lo que yo escribo tiene cierto encanto, pero claro, de esa persona uno no se puede fiar, porque todo lo que dice con palabras lo contradice con los actos y, porque además, es lo que se suele decir más falso que una moneda de 20 euros. Así que si me lees, sí, va por ti.

En fin, queridos, creo que hasta aquí mi breve intromisión de hoy en el mundo del blog, a falta de inspiración para contaros algo mejor. A ver si mi vida se vuelve un poquito más interesante para que yo luego pueda venir aquí y contaros algo más o menos decente.



PD: Muchos ánimos para C y J, y muchas fuerzas para su familia.